Las niñas y las nuevas tecnologías


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Durante la Araba Encounter, tuvimos la ocasión de hablar con varios expertos sobre el acceso de las niñas a las nuevas tecnologías y la escasa atracción que tienen por temas como la robótica, la programación, las impresoras 3D… Las reflexiones sobre esta cuestión llevan ya años dando vueltas por los despachos de las universidades, ante el dato de que en las carreras técnicas, menos del 30% del alumnado es femenino. ¿Es un porcentaje que hay que aceptar con naturalidad? ¿O hay que intentar revertirlo?

En la party alavesa, se puso en marcha un taller con el título “Girls&Tech”, impartido por Camp Tecnológico, en el que niñas y chicas jóvenes pudieron aprender, explorar sus capacidades creativas y trabajar en equipo. La estrategia propuesta por  los creadores del taller era apostar por la parte más práctica y creativa para fomentar el interés de las niñas, que no muestran el mismo interés que los niños en cuestiones como la programación pura. Jesús Angel Bravo, director de Camp Tecnológico, nos dio un dato revelador: un estudio de la Universidad de Stanford desvela que las niñas son más receptivas a las nuevas tecnologías y a la programación si se les ofrece formación adecuada a sus gustos entre los 8 y los 10 años.

Bravo también nos habló de otros proyectos internacionales, como Girls Who Code (Mujeres Que Programan), puesto en marcha en 2012 en Estados Unidos para despertar el interés de las niñas y jóvenes por la programación, del Rails Girl, una comunidad que surgió en Helsinki 2010 con el mismo objetivo, y de She++, una iniciativa creada por investigadoras y exalumnas de la Universidad de Stanford para inspirar a nuevos talentos.

Nos quedamos con una conclusión: el taller organizado, al igual otros similares puestos en marcha hasta la fecha, fue un éxito. Las niñas aprendieron a instalar luces LED en sus zapatillas o en un otros soportes, a activar muñecos por movimiento, a robotizar una calabaza… es decir, sí mostraron interés por buscar aplicaciones prácticas a la programación y la robótica. La clave es el cambio de formato y de enfoque, porque parece que las niñas prefieren que creatividad y nuevas tecnologías vayan unidas.